Atiendes, sostienes, llegas a todo lo que hace falta.
A tu hijo, a la casa, al trabajo, a lo que no puede esperar.
Y de mientras sientes que tú vas quedando para el final.
O te exiges hacerlo todo bien, estar pendiente, no fallar.
Y cuando no llegas, aparece la culpa…
Aquí podemos empezar a mirarlo
con más calma y sin exigencia.
La maternidad puede llegar a ser un desafío.
Desafía quién eras antes, y mueve tu forma de cuidar, de sostener y de responder a lo que ocurre en tu día, tanto contigo misma como con los demás.
Si desde que eres madre notas que tienes que poder con todo, que no hay espacio para fallar, que siempre deberías hacerlo mejor…
E incluso, aunque intentas llegar a todo, a veces te sientes desbordada, exigida o desconectada de ti.
Aquí podemos empezar a entender qué está pasando en esta etapa y encontrar una forma de vivir la maternidad más coherente contigo.
Muchas veces te das cuenta tarde de que te has dejado para el final.
Vas atendiendo lo que hace falta, y sin darte cuenta, el día se llena de todo lo demás.
Y cuando por fin paras, ya estás cansada, y lo tuyo vuelve a quedarse para después.
Aunque notes el cansancio, no es tan fácil bajar el ritmo, como si siempre hubiera algo más que hacer o algo que no puede esperar.
Te mantienes en marcha, resolviendo, llegando, y parar del todo te resulta difícil.
Hay muchas cosas que dependen de ti: organizar, decidir, estar pendiente, responder.
Te exiges llegar, hacerlo bien, no fallar, y cuando no llegas a todo, aparece la culpa.
Y poco a poco, casi sin darte cuenta, terminas cargando con más de lo que puedes sostener.
Si sientes que estás sosteniendo más de lo que puedes y que te estás quedando en segundo plano, aquí podemos empezar a explorarlo, darle sentido y generar cambios para vivir la maternidad de una forma más habitable para ti.
Y lo haremos observando qué ocurre en ti en esta etapa y cómo la estás viviendo, para que:
❀ Puedas comprender por qué te estás sintiendo así
❀ Aprendas a sostener lo que te está pasando sin exigirte tanto
❀ Y empieces a vivir la maternidad de una forma más coherente contigo
Podemos empezar a mirarlo,
con más calma y sin exigencia
El proceso empieza en un espacio solo para ti, donde puedas parar, observarte y empezar a poner palabras a cómo estás viviendo esta etapa.
Iremos mirando cómo es tu día a día desde que eres madre, qué te está pidiendo este momento y qué es lo que más te pesa o te desborda.
También podremos ver cómo estás en tus relaciones: con tu entorno, con tu pareja si la hay, con tu bebé… y qué lugar estás ocupando tú en todo eso.
Y desde ahí, ir entendiendo en qué punto estás para que puedas empezar a relacionarte contigo de una forma más clara y más amable en esta etapa.
Dentro del proceso, iremos explorando juntas cómo estás viviendo esta etapa, cómo sostienes lo que sientes en un momento de cambio continuo, y qué espacio tienes para ti dentro de todo esto.
Iremos poniendo atención a la exigencia, a la sensación de no llegar, a la dificultad para parar, o incluso si e cuesta delegar o pedir ayuda.
Poner luz sobre todo esto te permitirá empezar a entenderte con más claridad y menos juicio.
Además de comprender lo que te está pasando, iremos trabajando en que puedas sostener lo que sientes sin exigirte más de lo que puedes dar.
Poco a poco podrás empezar a reconocer tus límites, darte espacio y atravesar los momentos difíciles con más cuidado hacia ti, para que vivas la maternidad desde un lugar más propio.
A medida que puedas ir sosteniéndote de otra forma, empezarán a abrirse pequeños cambios en tu día a día para que también puedas cuidarte a ti.
Puede que te permitas no llegar a todo, pedir ayuda, delegar o tomar decisiones más alineadas con lo que necesitas.
El objetivo es que puedas vivir la maternidad con más calma, más claridad y sin dejarte a ti misma de lado.
Podemos poner luz a cómo estás viviendo la maternidad y empezar a hacer espacio para ti desde un lugar más coherente contigo.